lunes, 4 de septiembre de 2017

LLUVIA ENTRE SOMBRAS.


Cae la lluvia de nuevo, han sido ya bastantes noches. La escucho, caen mis pensamientos como barras de acero acumulados durante todos estos días de día.
Con mi razón apenas puesta en la punta de los dedos y entre sombras aparecen adoloridos cantos de libertad, de molestia, de caries anímica.

Con desamparo volteo a aquellos que han creído que la libertad es hacer lo que uno quiera caprichosamente sin importar a quien y como afecta, sin empatía, sin civilidad, sin cuidado. Ser libre es comprometerse y responsabilizarse con lo que acontece, no por una causa o una ideología, sino por la propia condición humana. Es un compromiso con lo que elegimos y queremos, una responsabilidad sobre lo que somos o deseamos ser. No es actuando por pulsiones irracionales y desmedidas disfrazadas.

Se teme tanto a ser uno mismo y se buscan mil escapes a enfrentarse, evadimos asumir el esfuerzo, no se quiere asumir el ser la causa de ello. Se busca justificar a toda costa con prejuicios, habladurías, denostaciones excusas que no podemos ser libres y que lo que somos o hacemos depende de la naturaleza, la magia, dioses o de un mecanismo que responde a una cierta utilidad, contra la que no se puede hacer nada.

Se teme tanto asumir la responsabilidad del porqué de nuestra existencia, se quiere ver en los éxitos y en los fracasos engañosas formas de salvación: el trabajo, la maternidad, matrimonio, el éxito social o en los negocios, el poder adquisitivo.
La libertad, la apertura, el desarrollo humano, inquieta no porque hable de desesperación sino porque exige una tensión constante. Ocultamos nuestra condición humana con prejuicios y clichés y la hacemos manejable, interesada, mecánica y cómoda, sobre todo, así no hay nada que asumir, libertad que elegir o nada a lo que enfrentarse, de alguna manera está todo ya hecho y dicho sobre el escenario y basta con que nos comportemos limitados a ella, o más bien nos resignemos a jugar el rol que nos corresponde sin moral alguna, que están llenos de interés pero vacíos de humanidad.  

¿Cómo ser humano así?

Cae la lluvia aun fuerte y se escuchan los truenos, en medio de destruidas cosas y pétalos marchitos en el florero, absorta en este silencio funerario y el ventilador.


Estoy convencida que asumir y superar las propias angustias depende de cada uno en soledad desde la juventud hasta la avanzada edad, solo así se puede crecer, se puede elegir quien se decide ser, solo así puede uno abrirse, aportar y construir en un mundo de cerrazón, temor y amargura. Solo así podemos relacionarnos como humanos, como sociedades desarrolladas, como individuos y valorarnos los unos a los otros.

domingo, 4 de junio de 2017

Confrontación


Cuando nos vamos haciendo adultos nos vamos haciendo también un poco de cartón, creemos que tenemos tanto que aparentar, que demostrar que vamos olvidando como jugar, sin pensar más que en jugar, como lo hacen los niños. Tememos tanto que muchas de nuestras decisiones en la vida están influenciadas en amplia proporción por todo tipo de temores, miedo a exponerse  y mostrarse vulnerables, miedo al abandono, al rechazo, a la pérdida de control, a la responsabilidad, miedo a los impulsos, a las valoraciones de los otros, a la crítica, a ser absorbido, a perder nuestra independencia, al fracaso, a la muerte, a sí mismo,  en fin…

El miedo parece que nos miente, no es más que una emoción cargada de ansiedad por la sensación de un posible futuro imaginario, ya sea objetivo o no, pero no es real. El miedo es virtual, es una idea fantasiosa que existe solo en nuestra mente de algo que creemos que va a suceder y lo damos por hecho, de un futuro inexistente,  que además generalmente no ocurre.

Desde muy joven conversaba con familiares y algunos amigos al respecto de estos temas, desde entonces me percate que yo era de estas personas con una gran necesidad de expresarme y de establecer cercanías, siempre me derretían este tipo de relaciones, y lo platicaba abiertamente, pero la respuesta de mis interlocutores era diferente, me decían lo mucho que le temían a lo que yo deseaba tanto. Con el tiempo descubro que las cercanías son extremadamente atractivas y  emocionantes, pero muy escasas, la gran fascinación radica en la posibilidad de adentrarnos entre humanos en este tejido de historias compartidas, en estas líneas de vidas que se entrecruzan casi por casualidad y nos alimentan el espíritu.


No tenemos capacidad de no temer, es parte de nuestro ser humanos, pero si podemos confrontar el miedo, y vivir, y construir los capítulos de nuestras historias, pues no tenemos todo el tiempo, solo un poco, solo hoy. 

sábado, 20 de mayo de 2017

anotaciones del vagabundo...


Habían calles enteras entre neblina cuando llegue a esta parte de la psique en donde el nervio y el temor van cargados con la adrenalina de deseo de comprender  que sucede cuando uno suelta grilletes y siente las muñecas y tobillos libres.  Uno piensa a veces que una, dos o tres experiencias a las que hay que enfrentar con plena conciencia  te darán un despliegue de información que se convertirá casi que en una cura de la enfermedad de lo inentendible, pero no es así. Son solo anotaciones.  Cada callejuela, cada esquina, cada casa o habitación se convierten en un infinito espectro de posibilidades de apertura o represión, de tratamiento, maleficio o condena, y más bien depende de uno el que hace que con todo eso, cuando  las venas corren a todo lo que dan y los afectos se anudan, cuando el consiente te lleva a ver el despacho de las pulsiones del inconsciente.


Descubro que deambular en estas calles de la mente y el comportamiento humano me arrebata, es como pasearse por cada personaje en una obra teatral y correr por el escenario, bastidores, camerinos, adentrarse en cada actor al momento de representar su rol, y cada uno de los espectadores. Lo que pasa es que al explorarnos,  uno se observa una y otra y otra vez, y al hacerlo se reconoce en los demas, que es justo lo que uno hace cuando se dedica al arte, hablar de nuestra humanidad. 

martes, 2 de mayo de 2017

de lo masculino



¿Cómo se entienden los recovecos de la mente y el comportamiento humano?. Me he zambullido a nadar en el amplio mar de mi género entendiendo parte de sus pliegues y tonalidades, con tal de entender más y hablar de ello desde el proscenio, hasta que decidí tomar la barca hacia el territorio del sexo opuesto.

¿Cómo hablar de lo masculino, de quién y cómo funciona el hombre de manera honesta?...  Cada conversación, cada gesto, mirada, cada historia, termina siendo tocada y trastocada,  entintada con la plumilla de mi feminidad. Como podría entender siendo quien soy y desde el rol y la circunstancia en la que me encuentro y no tengo otra y no puedo más que ser esta, con mis limitaciones, mi estructura y corta visión.

Tratar de entender los pliegues de lo interno de otros me regresa siempre a ver los propios, a tocar puntos sensibles de mi psique, a cuestionarlo todo, a descubrir partes nuevas, tonos y texturas escondidas y me conozco más, o menos… para no hacer más que escribir notas que vuelvo a poner en botellas verdes para lanzarlas al mar, no sé, quizá a alguien le sirvan de algo.

Como hablar de lo masculino así. 

domingo, 15 de enero de 2017

de marañas



Me encuentro en la barandilla del puerto de mi memoria viendo hacia mis pensamientos. Ya llevo así varias semanas y por más que veo no pasa más que las ideas se me hacen marañas que me han dejado con mucha sed y desconcierto, saturada de preguntas que no sé ni cómo responderme.

Y es que eso del tiempo es bizarro, que mientras yo nado en mis marañas otras historias convergen y me encuentro sentada en amplias conversaciones que me hablan de toda una vida, o de mi vida relatada, y a veces solo observo, como  de repente me encuentro en lugares que no pensé siquiera estar ni personas que debía siquiera conocer…


Hoy, por ejemplo, recibí uno de los mejores halagos, lejos del aplauso, una verdad en bandeja,  una profunda verdad que parece ser desteje la maraña de pensamientos que cargaba y me libera del  mediocre marasmo en el que se ha convertido mi primordial quehacer, así que no sé aun ni como pero voy a otra estación…  o a todas direcciones.

lunes, 26 de diciembre de 2016

de lo mas raro...


De lo mas raro que hay goteras y no ha llovido
en este sitio donde la humedad penetra los poros de la inteligencia y la concentración y las goteras han caído sobre las horas de una noche que casi se acaba o un día inicia ya no sé, pero dejan en el pentagrama del tiempo notas blancas.

Y así pasan las horas y se va la vida llenando de sonido el escenario y la platea, de golpes de cristales de copas que dejan historias, de cartas y miradas, de cantos de sirenas y música de fondo,   y de primaveras en invierno que dejan paseos por nubes y pétalos que no paran de caer…
Atesorados todos…


Hace calor por estos lugares que de tarde se pintan de Sorolla poco antes de que los murciélagos levanten vuelo para ir a navegar, que día somos,  somos todos los días, que aquí no pasa nada que más tunas espinudas han de llegar al mar.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Los días se acortan...


Los días se acortan mientras los ojos se alargan, entre una pintura que estancada persiste y se derrite en mis manos cada que la toco, como se toca a quien no quiere estar con uno, como se toca lo que no quiere ser tocado y ahí voy de nuevo de insistente a abrumar a Romeo.

Las semanas abrevian los minutos dejando momentos donde revolotean mariposas amarillas, donde los nervios se congelan y los viernes nos dejan el buque del pimiento  con queso, el vino y los juegos de cartas que desvelan un entretejido de profundo cariño, historias compartidas y roces de vida que se extienden cada vez como la plantita cuando es regada.   El un, dos, tres del entrenamiento de las notas que hace el lápiz sobre la superficie, la acuarela y el olor a óleo que queda cada noche en el taller arrullan a los murciélagos que apenas salen mientras apenas voy a preparar la cena y borrachos van al mar.
Entretanto la noche nos abraza y las manecillas apuran nuevas historias que aparecen y empapan mi apetito,  mis intromisiones perseveran obstinadas  como vampiros a dejar algo cada día, a tocar fibras de alguien, palpar humanidad, a regalar mariposas que sonrojen y abrillanten las pupilas, en un intervalo delos  abrazos largos de los fines de semana que entre cuatro se funden en cazuela.


Esta noche es fresca como las de septiembre en mi pueblo, como las de Ponte, es bueno creo, el café está aún caliente y su vapor me llena la cara con estas palabras antes de que la madrugada llegue y me ponga a pintar de costado a un tal Max Richter, así son estos días, qué más puedo contar...