lunes, 26 de diciembre de 2016

de lo mas raro...


De lo mas raro que hay goteras y no ha llovido
en este sitio donde la humedad penetra los poros de la inteligencia y la concentración y las goteras han caído sobre las horas de una noche que casi se acaba o un día inicia ya no sé, pero dejan en el pentagrama del tiempo notas blancas.

Y así pasan las horas y se va la vida llenando de sonido el escenario y la platea, de golpes de cristales de copas que dejan historias, de cartas y miradas, de cantos de sirenas y música de fondo,   y de primaveras en invierno que dejan paseos por nubes y pétalos que no paran de caer…
Atesorados todos…


Hace calor por estos lugares que de tarde se pintan de Sorolla poco antes de que los murciélagos levanten vuelo para ir a navegar, que día somos,  somos todos los días, que aquí no pasa nada que más tunas espinudas han de llegar al mar.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Los días se acortan...


Los días se acortan mientras los ojos se alargan, entre una pintura que estancada persiste y se derrite en mis manos cada que la toco, como se toca a quien no quiere estar con uno, como se toca lo que no quiere ser tocado y ahí voy de nuevo de insistente a abrumar a Romeo.

Las semanas abrevian los minutos dejando momentos donde revolotean mariposas amarillas, donde los nervios se congelan y los viernes nos dejan el buque del pimiento  con queso, el vino y los juegos de cartas que desvelan un entretejido de profundo cariño, historias compartidas y roces de vida que se extienden cada vez como la plantita cuando es regada.   El un, dos, tres del entrenamiento de las notas que hace el lápiz sobre la superficie, la acuarela y el olor a óleo que queda cada noche en el taller arrullan a los murciélagos que apenas salen mientras apenas voy a preparar la cena y borrachos van al mar.
Entretanto la noche nos abraza y las manecillas apuran nuevas historias que aparecen y empapan mi apetito,  mis intromisiones perseveran obstinadas  como vampiros a dejar algo cada día, a tocar fibras de alguien, palpar humanidad, a regalar mariposas que sonrojen y abrillanten las pupilas, en un intervalo delos  abrazos largos de los fines de semana que entre cuatro se funden en cazuela.


Esta noche es fresca como las de septiembre en mi pueblo, como las de Ponte, es bueno creo, el café está aún caliente y su vapor me llena la cara con estas palabras antes de que la madrugada llegue y me ponga a pintar de costado a un tal Max Richter, así son estos días, qué más puedo contar...

lunes, 17 de octubre de 2016

Otoño. De anclajes, despedidas y divorcios.



Este año el otoño llego sin hojas muertas que barrer con el rastrillo,  sin la canción para dos caracoles que van a un entierro, sin Prevert. No he visto a los pájaros  desayunando sobresaturando los arboles de camino a la escuela de mis peces como el año pasado, ni el aire fresco muy temprano en la mañana.

Es curioso que cada año al inicio del otoño hay movimientos telúricos sustanciales por estos terrenos,  vientos nuevos, replanteamientos y ajustes, fantasmas de otros que dejan pétalos marchitos y cuestionamientos,  y dulces despedidas con sabor a zarzamora. Los alegres arlequines picassianos crecen y van dejando sus rombos regados, Romeos que navegan a puertos  buscando anclajes,  mientras unas Julietas buscan librarse otras se atan a las delicias de la secundariedad, y un divorcio en la puerta que me lleva a ver a la Bufa desde la terraza de suelo rojo de un tercer piso del callejón del Mante de una pintura que contiene la misma lavadora que uso hoy.

Este otoño no se decide a soltar la humedad, no todavía, y frente a las madejas de hilos que se entrecruzan quedo  admirada de todo lo que se ha construido, se reconstruye, renace o muere por completo y así nos vamos transformando por dentro. Así es la vida con todas las frutas y flores, con todo lo natural.

Es ya otoño, y en esta mañana contemplo solo por un ratito solo la rotación en los  engranes que viven dentro de mi cuerpo antes de empezar el día, al estilo de una naturaleza muerta de Thomas Hauser.

domingo, 25 de septiembre de 2016

de noche...


Han pasado varias lunas en que espero a los pájaros en la ventana.  A menudo llegan casi a cantarme al oído palabras que como notas quedan manchadas en una hoja de papel. Llegan de noche generalmente, mucho después de que los murciélagos dejan sus casas para ir a pasear  cerca del mar, y sobrevuelan por el techo semi obscuro  todos los días cerca de las nueve.  

Son semanas ya desde la última visita donde apenas y el papel se ensucio después de una batalla de ideas que enmarañadas se volvían a enmarañar, costándome desenredarme para ir a comer. Pues es que ya ha pasado tiempo  y esa hoja de papel se ha extraviado, no existe más y de las ideas apenas recuerdo una que otra cosa.


Pues aquí estoy esta noche con el sabor de un vino en la boca que no hay, esperando a ratos sentada, a ratos de pie y no ha llegado nada, más que estas pobres notas que he buscado y estoy por terminar antes de ir a la cama, en una noche fresca y linda con el suspiro tras despedir a un hermoso día al estilo de mi Pontenafonso.

martes, 9 de agosto de 2016

camino a casa


Camino a casa serpenteando en tierra verde, atravesando sierras de cielo gris que cual  costillas me trasladan a la húmeda  Galicia. 
Vengo del semidesierto, de la piedra rosa y cielo azul, de nopaleras y tunas, tierra roja, encuentros y memorias.

Vuelvo a ver a personajes  cada que voy,  de esos que hablan siempre de la historia del lugar, que de quien es esa finca, que de quien es esa otra, de quien fue y que paso con los hijos. Quien se peleó con quien, quien fue amante de quien otro más, y  en ese transcurso los múltiples cambios que los inmuebles sufren, es lo que importa cuando uno se vive enamorado de su lugar,  es como leer a García Marquez o nadar en cinema paradiso,   como cuidar cada parte del hilo y el tejido del vestido que se porta cuando ha sido elaborado por la abuela.  Lo cierto es que en el pueblo veo casi las mismas caras de siempre a una hora con más plata en la cabeza y encogidos de cuerpo,  los que éramos niños con sus niños y por las tardes  un millar de jóvenes quienes lo transforman en un nuevo escenario y a mí en una extraña total.


Vamos andando de curva en curva como el cuerpo de una serpiente a reunirnos con Poseidon, al llanto que hace el cuerpo aun en día nublado,  al drama del cielo en su tormenta, al olor a sal...
    y a unos brazos que ya me esperan, de un fantasma al que hace ya tiempo me tope en Santo Domingo.

domingo, 24 de julio de 2016

Este domingo

Este domingo de melodías de pájaros,
cantan las hojas,
bailan las ramas,
giran las flores
flotan las nubes, tiembla y balan como ovejas
y todo el espacio hoy, de mañana vibra con todo.

Yo, aqui de pie frente a la puerta soy empujada por la luz, por el viento
como olas,
todo el viento anuncia que ya estas aquí.