Me encuentro en la barandilla del
puerto de mi memoria viendo hacia mis pensamientos. Ya llevo así varias semanas
y por más que veo no pasa más que las ideas se me hacen marañas que me han dejado
con mucha sed y desconcierto, saturada de preguntas que no sé ni cómo
responderme.
Y es que eso del tiempo es
bizarro, que mientras yo nado en mis marañas otras historias convergen y me
encuentro sentada en amplias conversaciones que me hablan de toda una vida, o
de mi vida relatada, y a veces solo observo, como de repente me encuentro en lugares que no
pensé siquiera estar ni personas que debía siquiera conocer…
Hoy, por ejemplo, recibí uno de
los mejores halagos, lejos del aplauso, una verdad en bandeja, una profunda verdad que parece ser desteje la
maraña de pensamientos que cargaba y me libera del mediocre marasmo en el que se ha convertido mi
primordial quehacer, así que no sé aun ni como pero voy a otra estación… o a todas direcciones.
